Viena: Día 1

Bueno, pues ya estoy en Viena, después de un viaje de 3 horas en autobús desde Budapest. No conozco mucho sobre qué hay que ver en la ciudad, sólo que es la ciudad de Mozart y Sissí (no te preocupes, si no sabías esto te ibas a enterar igual, te lo aseguro), y el Ring (la Ringstrasse una avenida circular que contiene muchos de los monumentos y edificios más importantes de la ciudad). Lo que sí sé con seguridad es que no va a ser una ciudad tan barata como Budapest, eso ya lo comprobé nada más hacer la reserva del hostel. Así que con dos noches tendrá que ser suficiente….

Mozart y Sissí, los dioses más importantes según la mitología vienesa. Onmipresentes.

Mozart y Sissí, los dioses más importantes según la mitología vienesa. Onmipresentes.

Consejo 10: Hablando con otros viajeros que iban haciendo una ruta inversa (de Praga a Budapest pasando por Viena y Bratislava), se extrañaban que hubiera ido de Budapest a Viena, y no a Bratislava. Realmente da igual (Viena y Bratislava están muy cercanas entre sí, unos 50 km, y están equidistantes desde Budapest, aunque Bratislava está antes, si se sigue el curso del Danubio), la única razón por la que he venido antes a Viena ha sido porque creo que después el billete hacia Praga resultará más barato desde Bratislava. También puede ser porque no suelen hacer noche en Bratislava…

El hostel elegido es el Westend City Hostel. Las opiniones en la web no lo ponen mal y está en una buena zona junto a la estación de tren y la calle comercial más famosa, la Mariahilfer Strasse. Lo único es que no está céntrico, aunque se llega a éste en un paseo de 15 minutos por la Mariahilfer Strasse. Siendo de los hostales más asequibles, me salió a 25 euros la noche…

El bus me deja en la otra punta de la ciudad, así que mientras llego al hostal en metro y me instalo, ya es media tarde. La habitación tiene bastantes camas (10), pero es amplia, está limpia y el baño está dentro de la habitación. Siendo la hora que es, me refresco y salgo en dirección centro. Aunque preferiría ir andando (qué raro), el ir cargado con el mochilón me ha terminado de reventar las rodillas, así que voy a coger un bus para ir al centro. En la parada del bus le pregunto a un muchacho, que además de indicarme qué bus coger, me dice qué cosas interesantes hay para ver por el centro.

Dos amables vieneses

Dos amables vieneses

Consejo 11: Este más que un consejo, es una opinión. Tenía la idea preconcebida de que austríaco = alemán = cabeza cuadrada = serio. Pero al par de personas que he preguntado (este muchacho que digo para ir al centro, y anteriormente a otra persona para localizar el hostel, que no lo tenía yo muy claro…) se esforzaron mucho en darme unas indicaciones correctas y extensas… Sorprendido me hallo…

Me bajo del bus donde me indica mi nuevo amigo y me dispongo a llegar al centro histórico, la Catedral de San Esteban (sí, también es San Esteban aquí, parece que se lo curró bastante por esta zona de Europa…). Me guío con un mapa turístico que pedí cuando llegué a la ciudad en la estación de autobuses, así que puedo ir pasando en mi camino por los puntos de interés que tiene marcados y ya voy viendo lugares. No es Budapest, pero tiene sus cositas interesantes…

Casa de las Mariposas

Casa de las Mariposas

Reloj Anker

Reloj Anker

Catedral de San Esteban

Catedral de San Esteban

 

Hasta los coches de caballos (fiaker) tienen estilo en Viena...

Hasta los coches de caballos (fiaker) tienen estilo en Viena…

Va anocheciendo y las calles y edificios empiezan a iluminarse. En ese aspecto la ciudad, sin dejar de ser bonita, no es tan llamativa como Budapest. Lo que sí llama la atención es que se respira cultura  (normal, siendo la cuna de Mozart). A cada paso te encuentras violinistas o tríos de cuerdas interpretando clásicos, que bien podría decirse que acaban de terminar de ensayar con la filarmónica. Y aunque el reclamo turístico es monotemático (Mozart, con el permiso de Sissí) y, como en cualquier sitio turístico, hay vendedores intentado captar tu interés (ofreciendo tickets para una representación teatral, un concierto clásico, etc) se transmite una sensación de cuidado en los detalles y buen gusto que hacen más agradable y confortable la visita al turista.

Me preocupa que, siendo una ciudad cara, me arruine el presupuesto (o me acorte el viaje algún día, que viene a ser lo mismo). Así que voy mirando sitios para comer que no estén en pleno centro. Callejeando 5 minutos encuentro una pequeña pizzería con un par de mesas fuera, que resulta ser un acierto. Pizza y bebida por menos de 10 euros… Y está rica!! Podría haber sido peor. Y con otra muestra más del carácter de los vieneses. En la mesita de al lado se sientan un par de muchachas (agradables a la vista) y se piden una tabla de… chupitos!! (en una pizzería!!). Y encima se ponen a darme conversación… ¿Qué va a ser lo próximo?

Palacio Imperial de Hofburg

Palacio Imperial de Hofburg

Después de cenar, me dispongo a volver al hostal (solito). Con el traslado de ciudad por medio, ha resultado un día largo. Voy dando un paseo por el centro histórico de nuevo, ahora perdiéndome intencionadamente entre las callejuelas, pero buscando la Mariahilfer Strasse y sus 15 minutos de paseo hasta el hostel, que ahora sí toca caminata…

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