Budapest: Día 1

Después de comprobar que el uso de las cortinas es más bien decorativo y que antes de las 6 a.m. ya está el sol bastante arriba, me pongo en marcha. Había mirado las cosas importantes de tenía que visitar en la ciudad, pero ahora mismo no tenía ni idea de por donde caían… Así que a preguntar toca. Primero en recepción, donde me indican dónde encontrar una oficina de cambio de moneda fiable (con una tasa de cambio razonable y sin comisiones “ocultas”) y una oficina de turismo.

Ya dije que la localización del hostal es perfecta, se encuentra en una calle paralela a la Váci utca, la calle más comercial de Budapest, una larga calle peatonal llena de tiendas de ropa, souvenirs, restaurantes, oficinas de cambio, etc. Aprovecho y desayuno (unos 3 € en cafetería “moderna”, esto no es low-cost, pero yo necesito un café potente mañanero). También está muy cerca de la plaza Deák Ferenc, donde hay una parada de metro, buses, alquiler de bicis… y que al anochecer se convierte en un lugar bastante bullicioso donde los jóvenes se reúnen para charlar y hacer botellón. Al lado de la plaza está la oficina de turismo.

Fumar es mu malo, en húngaro

Fumar es mu malo, en húngaro

Consejo 4: A fecha de cuando se ha realizado este viaje (2014), los precios vienen a ser un 20% más baratos que en España. El tabaco (Chester) a 3 € el paquete, un menú de McDonalds como 4,5 €… Aunque en otras cosas no había tanta diferencia (como el desayuno a 3 €, o un menú en restaurante típico unos 10-12 €, pero en pleno centro turístico…).

En la oficina de turismo te dan un mapita de Budapest y te informan de las cosas más interesantes que visitar. Da igual si no entiendes mucho inglés, la explicación te la puedes ahorrar porque en el mismo mapa vienen unas fotitos indicándote los principales monumentos y sitios que no te debes perder. Además, el mapa trae marcado 7 itinerarios (indicando el tiempo estimado y la distancia que lleva recorrer cada uno) que permiten conocer la gran mayoría de visitas interesantes a realizar. Todos ellos acaban sumando unos 25 km de recorrido en un tiempo estimado de 13 horas… Si lo que quería era andar, ahí tengo para  un rato…

Mapa de Budapest de la oficina de turismo

Mapa de Budapest de la oficina de turismo

Inciso wikipedia: Seguro que lo sabéis ya porque lo comentan en todos los lados, pero para el que no lo sepa, Budapest es la unión de dos antiguas cuidades, Buda y Pest, separadas por el Danubio. Buda está en la parte oeste del río (la colina), y Pest al este, siendo la zona más céntrica. En ambos sitios hay lugares muy interesantes que visitar y siempre puedes pasar de una parte a otra por alguno de sus puentes, el más famoso de ellos el Puente de las Cadenas (Széchenyi lánchid).

Antes de continuar, tened en mente que la intención del viaje es gastar lo mínimo y esencial. Eso implica el no pagar entrada para nada que no sea una visita “obligada” (la consideración de “obligada” variará para cada uno…) y el ir andando a todos los sitios que se puedan (por ver más y por ahorrar).

Decido empezar por el recorrido más corto y cercano a donde me encuentro (la oficina de turismo), el barrio judío. El recorrido de apenas 1 hora (si lo haces despacio…) por el barrio de calles estrechas nos lleva por varias sinagogas, alguna más discreta (una fachada simple en un edificio), otras más elaboradas, como la Gran Sinagoga Judía o Sinagoga Dohány. La verdad que me podéis llamar inculto, pero poco interés más allá de la foto de rigor, (sobre todo teniendo que pagar entrada, unos 9 €). Lo que sí me quedó claro con este primer paseo fueron dos cosas: que Budapest te puede sorprender a la vuelta de cada esquina, con multitud de edificios, iglesias, monumentos majestuosos que no aparecen resaltados en el mapa turístico, y que el barrio judío es el sitio para salir por la noche (encontré de casualidad el Szimpla, uno de los famosos ruin bars de los que hay por la zona, bares hechos a partir de edificio en ruinas + síndrome de Diógenes).

Una iglesia detrás de cualquier esquina...

Una iglesia detrás de cualquier esquina…

Gran Sinagoga Judía

Gran Sinagoga Judía

Finalizo el paseo por el barrio judío en la sinagoga Dohány y pongo dirección hacia la avenida Ráckózi Ut para coger el puente de Erszebet y cruzar el río hacia el monte Gellert, buscando hacer la ruta azul del mapa. El monte Gellert es una pequeña colina con mucha vegetación en cuya cima hay una antigua cuidadela (pequeño edificio fortificado), supongo que ofrecerá una buena panorámica de la cuidad. Un camino (a veces más empinado a veces menos, pero que con los cerca de 40 grados que hacen se hace algo duro) va serpenteando entre los árboles hasta la cima. A lo largo del camino nos encontraremos con un mirador donde hay una estatua de San Gerardo, y llegando ya casi a la ciudadela, la estatua de la Libertad (húngara, no americana ;-P). Una vez arriba, se puede visitar la cuidadela, que alberga un bunker de la época de la II Guerra Mundial (4 €). Luego se puede bajar hacia la izquierda (sur), donde a mitad de bajada encontraremos la Iglesia Rupestre, excavada en la piedra. Terminamos de bajar hacia el puente de la Libertad y vemos el Hotel Gellert (donde están los Balnearios Gellert, entrada 13 €, o 10 € sólo de tarde). Cruzamos el puente en dirección Pest para dirigirnos al Mercado Central (ojo, cerrado los domingos).

Monte Gellert

Monte Gellert, con estatua de la Libertad y Ciudadela en su cima. Fuera de imagen, a la derecha quedaría el camino de subida al monte y la estatua de San Gerardo, a la izquierda bajada hacia la Iglesia Rupestre y Hotel Gellert

 

Consejo 5: En mi opinión, a menos que estemos muy interesados en ver expresamente algo de esta zona o nos sobre tiempo de visita, todo el recorrido por el monte Gellert se puede obviar. La panorámica de Pest desde el monte es similar (o peor, ya que está más alejado del centro de la ciudad) a la que hay desde el Castillo de Buda (que visitaré más adelante), la gente suele preferir el Balneario Széchenyi (al aire libre, situado en otra zona de la ciudad) al Balneario Gellert (con una piscina cubierta preciosa donde se rodó un anuncio de Danone, pero de aspecto anticuado) y podemos llegar al Mercado Central por otros sitios, sin tener que subir al monte. En cambio, es un sitio bonito para descansar o hacer una parada para el bocadillo…

Consejo 6: En los caminos del monte Gellert (y en los de subida al Castillo de Buda, que son similares) era frecuente ver a trileros (esos que se ponen a mover la bolita bajo los cubiletes, para que adivines dónde está). Eran malísimos actuando (uno era el que movía el cubilete y el otro hacía de turista que estaba apostando contra él), daba risa verlos, estaban tan tranquilos charlando como colegas y cuando de repente veían a un turista (a mí por ejemplo) empezaban la actuación, uno tiraba un billete de 50 € al suelo con fuerza, como diciendo “esta vez voy con todo”, e intentaban que tragaras y apostaras Pues a pesar de eso, había gente (me parecieron americanos, las 2 ó 3 veces que los vi) apostando. ¿Hace falta que termine de dar el consejo?

Mercado Central

Mercado Central

El Mercado Central no es más que un mercado tradicional pero que merece una visita, ya sea por ver los puestos tradicionales de especias y productos típicos de la planta baja, las tiendas de regalos (si estás buscando una caja de esas de apertura secreta éste es el sitio, por precio) o los puestos de comida tradicional (pollo paprika) de la planta superior, o simplemente la propia arquitectura del edificio que lo aloja. Así que si vamos a la hora de la comida, podemos matar dos pájaros de un tiro…

Después de reponer fuerzas, aprovecho que el inicio (o fin, según se mire) de la Váci Utca se encuentra al cruzar la avenida para ir paralelo al río en dirección norte, hacia el Parlamento. Voy a hacer ahora el itinerario verde del mapa que me dieron en la oficina de turismo, que es un recorrido céntrico por Pest. La Váci Utca es LA calle comercial, calle guiri por excelencia. Es una larga calle peatonal repleta de sitios para comer, tiendas de souvenirs, oficinas de cambio de moneda, locales de masajes tailandeses, etc, además de algún que otro listo intentando encontrar turistas pardillos a los que colársela, ofreciendo cambios de moneda en condiciones mas “ventajosas” o cualquier otro tipo de engaño. Las oficinas de cambio, aunque ofrezcan buen ratio, se sacarán una comisión “de la manga” por gestión, los restaurantes te aplicarán un “suplemento por cubierto” que no estaba contemplado inicialmente (lo que no se incluye normalmente es la propina, 10-15%). No digo que todos los  negocios de esta calle actúen igual, pero seguramente lo que busques aquí lo puedas encontrar en otro lado más barato, o sin que intenten colártela. Id con ojo y no dejaros engañar.

¿Leyenda urbana?: El bar del ascensor. Supuestamente, se trata de un timo que consiste en: super pivón que se te acerca y habla contigo, tú crees que has ligao, la chica te dice de ir a un bar a tomar algo. Te lleva a un bar cuyo único acceso es un ascensor que se encuentra directamente a pie de calle. Subís y os pedís una copa (te toca invitarla, qué menos) y cuando vas a pagar te sorprenden con un facturón (en letra pequeña en la carta pone que la primera consumición vale un pastón, o algo así). Como el único acceso al bar es a través del ascensor, y se ha colocado estratégicamente delante de la puerta un tío tipo armario 2×2, te toca pagar sí o sí (100 €, 150, varía según quien cuente la historia…) para poder salir de ahí. A mí se me notaba que no llevaba un duro, porque nada de eso me pasó ;-P

El final de la Váci Utca desemboca en la plaza Vörösmarty, donde se encuentra la famosa pastelería Gerbaud. Os podéis saltar la dieta si queréis. A partir de aquí, seguiremos en dirección norte hacia el Parlamento, pero desviándonos ligeramente para pasar por plazas y parques como Erzsébet tér, Szabadság tér, o la IMPRESIONANTE (por su tamaño, entre otras cosas) Basílica de San Esteban (2 € la visita). Desde la basílica en dirección hacia el río, llegaríamos justo al Puente de las Cadenas (Széchenyi lánchid), pero por el momento sólo nos quedaremos con esa referencia, porque ahora vamos hacia el Parlamento.

Basílica de San Esteban

Basílica de San Esteban

Visitar el interior del Parlamento no me llama especialmente la atención, pero aprovechando que la visita es gratuita para los residentes en la Unión Europea (aunque vale 12 € para los no residentes), entro. Tienen visitas guiadas en español a determinadas horas, por lo que es necesario reservar el ticket para una hora en concreto. Queda un rato para las 16:00, así que elijo esa. “6 euros please” “Comoorrrr??” “Que son 6 euros para los residentes en UE”. 

Consejo 7: Usad información actualizada de precios, horarios, etc. La visita al Parlamento era gratuita para residentes en UE hasta 2012 o 2013, luego a pasó a valer la mitad de su precio normal, 6 €.

Ya que estamos no es plan de decir que no, pero si lo llego a saber casi que me los hubiera ahorrado (con 6 € como o ceno, y me sobra). Falta un rato para la visita, y como llegué callejeando al Parlamento por su parte posterior, voy a dar una vuelta por la parte que da al río y ver la estampa típica. Así llego (formando parte ya del itinerario celeste del mapa) al monumento de los zapatos, una ristra de zapatos de hierro forjado en recuerdo de los judíos que fueron disparados y arrojados al río durante el genocidio.

La visita en sí, ni fú ni fá. Perfectamente me podía haber ahorrado ese dinero. Te enseñan algunos pasillos y estancias, la sala donde se sientan los diputados (hemiciclo), todo con apariencia muy lujosa, en pan de oro… Te explican algo de historia húngara (del imperio austro-húngaro y esas cosas), el por qué la corona que luego se puede ver una urna (vigilada por dos soldados) está abollada (historia que me recordó a Sergio Ramos)… Lo que sí me fascinó (y conforme fui viendo más partes de la ciudad, más me fascinaba) era el dato que desconocía de que Budapest fue completamente arrasada durante la II Guerra Mundial, y posteriormente completamente reconstruida. Increíble.

Después de la visita, de una media hora, decido volver al hostal para descansar algo y prepararme para la noche. Por seguir el itinerario azul (y no volver por el mismo sitio) decido seguir hasta el cercano puente Margarita para cruzar el río y hacer el camino de vuelta por la orilla opuesta, así tendría la imponente visión del enorme edificio del Parlamento reflejada en el Danubio.

Parlamento de Budapest

Parlamento de Budapest

Una vez descansado y acercándose la hora del atardecer (aunque amanece muy temprano en comparación con España, a las 21 o 21:30 todavía hay algo de claridad) salgo del hostal buscando un sitio para cenar. La idea es comer algo rápido y luego dar un paseo cerca del río para ver el aspecto de la ciudad de noche. Buscando un sitio para cenar alejado de la Váci Utca, voy al cercano barrio judío a por un kebap (4 € con bebida). Una vez resuelto el tema de la alimentación, me dirigo hacia el río para averiguar qué vistas ofrece. Mi intención es hacer un recorrido parecido al de esta tarde (pero más corto, que el cansancio se nota) y llegar hasta la altura del Parlamento por la orilla opuesta del Danubio para conseguir una de las estampas más conocidas (y bonitas) de Budapest.

En el camino hacia el río voy cayendo en varias cosas sobre la, para mí, desconocida Budapest. Lo primero que llama la atención es el tremendo calor, que no tiene nada que envidiar a Andalucía… Por el día ha hecho más de 40 grados (según algún reloj-termómetro callejero) y por la noche no parece que haya bajado demasiado la temperatura. Bermudas y manga corta y casi que sobran… Lo segundo, el ambiente de gente por las calles. Mucha vida por todos los sitios (tanto turistas como locales, da la impresión), sin llegar a ser agobiante. Tenía la inquietud de que por la noche pudiera resultar una ciudad algo peligrosa, pero no da esa sensación en absoluto. Y tercero: si de día la ciudad en sí ya es preciosa, por la noche es ESPECTACULAR. La iluminación de monumentos y edificios está muy cuidada (o puede que mejor diseñada que en otras grandes ciudades que después visitaría, no puedo decir la causa exactamente), pero ayudan a resaltar su belleza y dotan a la cuidad de una atmósfera muy romántica. Todo esto se me hace evidente en cuanto llego a la ribera del río y lo primero que me encuentro es la vista del Castillo de Buda dominando el Danubio.

Castillo de Buda desde el Puente de las Cadenas

Castillo de Buda desde el Puente de las Cadenas

Cruzo hacia Buda por el Puente de las Cadenas, que una vez más gana muchos puntos gracias a su iluminación nocturna. En este punto está el Km 0 de las carreteras húngaras (como el Km 0 de la Puerta del Sol en Madrid) y un monolito así lo atestigua. Y junto a él, el funicular que sube al monte de Buda y que ahorra el paseo al que no quiera subir por el camino entre árboles (parecido al del monte Gellert). Tomo nota para mañana, que haré ese recorrido (el itinerario morado del mapa turístico), pero ahora iré siguiendo el curso del río hasta llegar a la altura del Parlamento y conseguir mi tesoro.

El Parlamento iluminado. Seguramente, la estampa más típica de Budapest

El Parlamento iluminado. Seguramente, la estampa más típica de Budapest

Después de estar un rato contemplando la maravillosa vista, decido que es hora de volver al hostal. Vuelvo a cruzar por el Puente de las Cadenas y sigo el recorrido inverso al que hice esta tarde, es decir, por las plazas y callejuelas cercanas a la Basílica de San Esteban hacia la Váci Utca. En todas hay un ambiente increíble de gente, ya sean locales reunidos a la fresquita, jóvenes haciendo botellón, o turistas disfrutando de puestos de comida y regalos o de algún grupo tocando música en directo. Desde luego que la cuidad y el clima invitan a vivir la calle. No es muy tarde, alrededor de las 00:00 h, pero el día ha sido duro… Así que a descansar, que mañana habrá que seguir…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *